Municipio

Breve Reseña Histórica

  • Foto Fachada Antiguo Hospital de Jesús y María
  • Foto Exterior Ermita del Calvario

Durante el paleolítico y sobre todo en el neolítico consta gran actividad en este territorio, según demuestran los útiles y restos hallados en la zona; del calcolítico tenemos yacimientos como Cerro Boyero, al igual que del período íbero, cuando quedaron diversos restos de fortificaciones.

De la época romana sus yacimientos dejan vestigios de simples villas rústicas, y del tiempo de dominación musulmana se sabe que esta villa estuvo ocupada por una fortaleza de mayor o menor entidad.

Las primeras noticias documentadas sobre Valenzuela datan de la Baja Edad Media, a raíz de su conquista por las tropas cristianas en el siglo XIII, por Tello Alfonso. Sin embargo, Ramírez y de las Casas-Deza adjudica este hecho a Lope Sánchez León, que reparó su fortaleza y recibió del monarca Fernando III el señorío de esta villa en 1235.

El linaje de los Valenzuela se unió a principios del siglo XIV con el señorío de Espejo por el matrimonio de Urraca Sánchez de Valenzuela con Martín Sánchez de Castro, señor de Castro el Viejo, segundo hijo de Pay Arias de Castro, señor de Espejo. Su nieto Martín Sánchez de Valenzuela, fundará en 1380 mayorazgo de la fortaleza y tierras de Valenzuela en su hijo Juan Pérez de Valenzuela, siendo confirmado en la centuria siguiente por los Reyes Católicos. Su hermano, Alfonso Sánchez de Valenzuela, defenderá la villa del ataque y asedio de los musulmanes durante el reinado de Enrique II.

Después de las vicisitudes por la que atravesó a fines de la Edad Media , la villa de Valenzuela fue erigida en marquesado por Felipe IV el 10 de Septiembre de 1625, otorgándose a Don Antonio Domingo Fernández de Córdoba.

El Concejo de la villa poseía como única propiedad en la época moderna una dehesa de 300 fanegas, llamada Baja y del Egido, que había sido comprada en 1590 por la cantidad de 450.000 maravedís. De ella se vendieron 270 fanegas en 1655 al marqués de Valenzuela con la obligación de que éste pagase un censo impuesto sobre la misma en favor del Tribunal de la Inquisición de Córdoba. Las 30 fanegas restantes se destinaron al disfrute de los vecinos en parcelas pequeñas, a razón de tres celemines cada uno de los 120 que había en al villa en esa fecha. Cada vecino sólo podría disfrutar de una de estas parcelas o suertes, que no podían venderse. Este disfrute era el complemento a una actividad económica predominantemente agraria.

Hoy día, Valenzuela es uno de esos municipios privilegiados que aún conservan todas las esencias de su genuino sabor a pueblo. Cierto que los avances de los tiempos, han ido puliendo poco a poco la fisonomía de esta modesta villa, situada a un paso de la provincia de Jaén. Pero basta una mirada desde lejos al caserío, conforme se accede desde la carretera de Cañete a Porcuna para intuir en él ese sosiego laborioso y menestral que todavía pervive entre sus gentes. Desde esa perspectiva, el viajero se encuentra con un bello horizonte: un puñado de casas blanquísimas que chorrean en cascada.