Semana Santa

Semana Santa

La tradición de la Semana Santa en Valenzuela presenta unos tiempos y unos espacios concretos en esta localidad, sustentando unas arraigadas costumbres, que se adaptan sin perder de vista los orígenes, y sobre todo conllevan unas vivencias especiales para sus vecinos e igualmente para quienes nos visitan. una cita de gran trascendencia por el valor en sí mismo de los episodios religiosos que se recuerdan, e igualmente por el alto grado de participación de la práctica totalidad de habitantes de este pueblo, ya que el relevo generacional se realiza y mantiene con absoluta normalidad.
La divulgación en forma de cartelería con imágenes de esta Semana Santa abre un período que tiene su comienzo oficial el Viernes de Dolores, con una hermandad de gran apoyo social, recuperada unas décadas atrás por jóvenes que ahora la sitúan en el primer nivel; la Dolorosa aparecerá porteriormente hasta en cuatro ocasiones más, siendo un referente de nuestras procesiones.
El Domingo de Ramos sale Jesús en su Entrada Triunfal, la popularmente conocida como la Borriquita, con una hermandad plena de juventud y de capacidad organizativa, que acompañada de niños vestidos de apóstoles y bandas de música, túnicas claras, ramas de olivo y palmas bendecidas consolidan una trayectoria corta, pero muy seria.
El Miércoles Santo se asiste al Via Crucis de Cristo, con una representación previa de los momentos de sufrimiento de Jesús, solamente con luz de antorchas se acompaña a la hermandad del Crucificado, en medio de un ambiente oscuro y solemne que aporta dramatismo a los hechos.
El Jueves Santo entra en acción la hermandad con más arraigo y antigüedad de Valenzuela, la de los Nazarenos; este día portan en procesión a Jesús orando en el Huerto, junto a ellos los personajes bíblicos que a la mañana siguiente centran el protagonismo del sermón de la plaza, Adán y Eva, Abrahan e Isaac, los pontífices Caifás, Pilatos, Herodes y su corte, Judas, los Judíos y tantos otros que llenan esa importante página histórica que ya ha superado el siglo como escenificación aquí.
El Viernes Santo se convierte en el eje principal de estas intensas jornadas, por la mañana se rememoran en vivo los episodios bíblicos de la pasión del Señor, el peso de la cruz, la corona de espinas, la afrenta a la Virgen con las lanzas y la subida al Calvario, donde la imagen del Nazareno será llevado en carrera con final en su propia muerte; ya en la bajada presenciamos como las mujeres portan las imágenes de Madre e Hijo, para un corto paréntesis hasta la noche.
Horas después es el turno de la hermandad del Santo Sepulcro, sus vestimentas oscuras, la noche, el rigor de la muerte llena el recorrido oficial acompañando la comitiva fúnebre.
Por último, ya de madrugada, la iluminación del pueblo se apaga, y aparece Ntra. Sra. de la Soledad, de luto, la procesión en el sentido contrario a las demás y con la única luz de las velas de su multitudinario acompañamiento, en una estampa sobrecogedora por lo emotiva de la misma.
El epílogo lo pone una hermandad recientemente recuperada por unos fieles, la del Resucitado, un domingo de gloria que también va consolidándose con el trancurrir de los años, más aún con los sones musicales de la banda de música de Valenzuela, que de semejante forma va adquiriendo mayor solidez cuanto más experiencia toma.

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